Cuando se piensa sobre el exceso de consumo de alimentos, una de las primeras imágenes que vienen a nuestras mentes es la de una persona consumiendo una gran porción de comida o el segundo o tercer plato en un buffet. Pero el exceso de consumo de alimentos es más que un simple evento ya que está íntimamente ligado a factores fisiológicos y psicológicos. Los patrones de comportamiento que caracterizan a las personas que comen en exceso son multifactoriales e incluyen no solamente la porción de comida sino también factores ambientales tales como el tamaño del plato. En individuos obesos, las hormonas también afectan los patrones alimenticios. En un estudio reciente, estos factores fueron llevados un paso más adelante ya que se analizó como influye el tamaño del tenedor (e indirectamente, el tamaño del bocado) en la cantidad de comida que se consume. Para poder evaluar la posible influencia de este factor, el estudio se realizó en un restaurant ya que es imprescindible replicar situaciones de vida real; esto no es posible cuando se realiza en un laboratorio. El autor explico que “la gente va a los restaurants con un objetivo bien definido de satisfacer su hambre, y en este proceso, las personas invierten esfuerzos y recursos (por ejemplo, tiempo, tipo de comida y ubicación) para satisfacer su objetivo de la mejor manera posible”. Durante el estudio, los participantes comieron dos almuerzos y dos cenas durante las cuales utilizaron un tenedor grande (que contenía 20% más comida que un tenedor promedio) y un tenedor pequeño (que contenía 20% menos comida que un tenedor promedio). Luego de controlar los factores que pueden afectar la cantidad de comida consumida (cantidad de comida inicial, precio, ocasión –almuerzo o cena-, ordenar entrada o no y consumo de alcohol), se encontró que en restaurants, los clientes consumen más comida cuando utilizan un tenedor chico comparado con el uso de un tenedor grande.
A pesar de que estos resultados parecen ser contradictorios a los efectos que tiene la porción de comida en el consumo de la misma, donde grandes porciones de alimentos están ligadas a comer en exceso, el tamaño del tenedor puede afectar los patrones alimenticios cuando la porción de comida es grande. Al analizar el tamaño del bocado y el tamaño de la porción, se encontró que las personas que recibieron una porción grande de comida, comieron más con un tenedor pequeño, mientras que cuando se les servía una porción pequeña, no hubo diferencias en la utilización de un tenedor grande o pequeño. Una posible explicación para esta interacción entre el tamaño del tenedor y de la porción de comida, fue fundamentada por una explicación basada en el objetivo; los autores explicaron que “comer una cantidad de comida grande con un tenedor pequeño no le da a los comensales una sensación de que estén avanzando mucho para alcanzar el objetivos de satisfacer el hambre, mientras que el uso de tenedores grandes le da una sensación de estar progresando hacia el objetivo”. La importancia de estos factores se comprobó en un estudio posterior realizado en un laboratorio; en este, se encontró que cuando no se tiene un objetivo especifico (satisfacer el hambre o los factores ambientales relacionados), la influencia del tamaño del tenedor se revierte, lo cual indica que las personas que usan tenedores grandes tienden a dejar menos comida en el plato.
Como conclusión de estos hallazgos, el tamaño del tenedor se debe tener en cuenta ya que es una buena herramienta para manejar el consumo de alimentos cuando las personas tienen un objetivo bien definido de satisfacer su hambre. También es claro que cuantos más indicadores internos de la cantidad adecuada de comida a consumir se tengan, se tiene una menor dependencia de los indicadores externos tales como el tamaño del tenedor o la cantidad inicial de comida en el plato. El mensaje que se debe llevar al hogar se centraliza en la porción de alimentos y los indicadores externos. Cuando grandes porciones de comida se consumen con tenedores grandes, el consumo total de alimentos disminuye. Tenedores, cucharas, recipientes, platos y vasos más pequeños pueden tener un impacto significativo en el consumo de comida cuando las porciones son apropiadas.
Fuente: Arul Mishra, Himanshu Mishra, and Tamara M. Masters. “The influence of Bite-Size Quantity of Food Consumed: A Field Study”. Journal of Consumer Research: Febrero 2011.