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Las Calorías Durante las Fiestas
Fecha:
  Dec. 23, 2011

 
 
 

La temporada navideña es una época para disfrutar de la compañía de los demás. El problema es que durante esta época también uno consume más calorías de las que gasta. Después de "30 días de comer sin parar", a menudo, sigue un sentimiento de culpa que impulsa cinco semanas de entrenamiento. Cinco semanas representan la duración promedio de la rutina de entrenamiento de aquellas personas que deciden realizar actividad física para compensar esa gran ingesta de calorías antes de la primer ola de deserciones. La segunda oleada de deserciones se produce normalmente alrededor de las 11 semanas y la tercera aproximadamente a los 5-6 meses. Ciertamente algún esfuerzo es mejor que ningún esfuerzo. Pero hay un par de problemas con la ganancia de peso durante las fiestas, particularmente este año en relación a años anteriores ya que existe una tendencia en la industria de la actividad física a realizar modalidades de entrenamiento de alta intensidad.

La primera cuestión fue tema en un artículo publicado en el New England Journal of Medicine el cual sugiere que la mayoría de las personas sólo ganan una o dos libras de grasa después de la temporada de fiestas. Esto no es un desastre desde la perspectiva de la salud, pero es lo mismo que adquirir un pagaré de calorías el cual requiere correr 35-70 millas para poder cancelar (de una persona promedio se queman aproximadamente 100 calorías por cada carrera de una milla y hay 3.500 calorías por libra de grasa). El problema real con la ganancia de una libra de peso corporal es doble: 1) a menudo contribuye a la adiposidad visceral como parte de la exagerada ingesta de calorías a corto plazo, y de acuerdo con la investigación, 2) también contribuye al aumento de peso corporal de por vida. Cuando se consumen calorías en abundancia excesiva durante un período prolongado de tiempo, el cuerpo reduce la respuesta hormonal del gasto de energía y estimula una respuesta hormonal para almacenar calorías a nivel visceral. En el principio de los tiempos el hombre experimentaba dos situaciones, comer en exceso y hambre, y como una defensa natural, acumulaba grasa para apoyar el metabolismo durante los períodos de baja ingesta calórica. El almacenamiento se llama adiposidad visceral, que es ideal para épocas de hambruna. La grasa visceral tiene una gran actividad metabólica y se libera en el torrente sanguíneo de manera eficiente para apoyar los requerimientos calóricos del cuerpo una vez concluido el período de las fiestas, tal como lo hacen las ardillas que acumulan bellotas para poder alimentarse durante el invierno cuando los alimentos escasean. El componente altamente metabólico de la grasa visceral permite que sea más fácil de quemar, pero crea problemas de lípidos en sangre en la población sedentaria, ya que los lípidos son liberados a la circulación sin contar con una actividad oxidativa que los utilice.

El segundo problema parece comprender el primero también. Cuando la gente gana una libra de grasa y no aumenta la actividad física, la grasa se queda en el cuerpo y contribuye a la obesidad progresiva con el tiempo. Para aquellos que deciden hacer algo al respecto después del Año Nuevo, la cuestión se centra alrededor del establecimiento de metas, las cuales están compensadas por el aumento de peso. Por ejemplo, si una persona pesa 140 libras en octubre y gana dos libras durante noviembre y diciembre, el nuevo peso seria de 142 libras. Ahora bien, si esa persona tiene una resolución de Año Nuevo de perder diez libras, el peso corporal objetivo/meta ahora sería de 132 libras en lugar de las 130 libras que habrían sido el objetivo se proponía en octubre. Si una persona hiciera esto todos los años, se podría mantener el peso extra ganado durante la temporada. Parece que la combinación de estos dos elementos apoya los resultados disponibles en la literatura y también explican el incremento de peso a nivel nacional.

Para aquellos que se embarcan en el viaje de la pérdida de peso, el estilo americano sugiere encontrar el camino más corto. Mientras que muchos iniciaran un programa de caminata (la cual puede consumir “impresionantemente” 80 calorías por milla), otros intentaran consumir más calorías corriendo y/o uniéndose a grupos de entrenamiento de alta intensidad. A pesar que los bootcamps o campamentos de entrenamiento de grupos pequeños pueden tener éxito para aquellas personas que posean una buena forma física (cuando se aplica correctamente), son totalmente inapropiadas para los deportistas nuevos o personas sedentarias que carecen de experiencia, aptitud para el movimiento y no están familiarizados con la técnica de entrenamiento. Hacer que las personas participen en estos entornos de entrenamiento a menudo obliga a la persona a realizar actividad física arriba de su nivel tolerable, lo cual aumenta el riesgo de obtener un resultado negativo, tal como abandonar o generar una lesión. Una mejor estrategia es comenzar con entrenamientos individualizados uno-a-uno o instrucción en grupos pequenos para aclimatar a las personas a la actividad física antes de entrar en un entorno de bootcamp o entrenamiento de alta intensidad. Mientras que caminar puede no ser suficiente, el riesgo de obtener un resultado negativo es mucho menor que el concepto de entrenamiento de alta intensidad (HIIT) para los nuevos o retornantes deportistas y/o entusiastas del fitness.

 
 
 
 
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